Herramientas de ayuda a la toma de decisión compartida (HATD)

Herramientas de ayuda a la toma de decisión compartida (HATD)

En la práctica clínica, pacientes y profesionales sanitarios se enfrentan continuamente a situaciones en las que deben tomar decisiones con diferentes grados de incertidumbre, ya sea en relación con procesos diagnósticos o terapéuticos. Este es el caso de la ERC y el momento de elección del tratamiento renal sustitutivo (TRS) más adecuado para cada paciente. La promoción de la participación del paciente con ERC en la toma de decisiones sobre TRS es clave.

En el documento Marco sobre ERC dentro de la Estrategia de Abordaje a la Cronicidad del Sistema Nacional de Salud de 2015, en cuya preparación participaron las organizaciones científicas S.E.N., SEDEN, FAECAP, SEMFyC, SEMG y SEMERGEN, figura como objetivo estratégico el aumentar la participación del paciente en la toma de decisiones para elegir libremente el tratamiento sustitutivo más adecuado a su situación personal. A la hora de tomar este tipo de decisiones, se puede optar por llevar a cabo un proceso de toma de decisiones compartida entre profesional sanitario y paciente, que se puede aplicar a todo tipo de interacción y/o de consulta ya que siempre existen diferentes opciones.

Esta participación del paciente en la toma de decisiones precisa un cambio en la forma tradicional de la asistencia sanitaria, en el que existe una relación más colaborativa entre el equipo sanitario y el paciente y sus familiares/cuidadores.

El proceso de toma de decisiones compartidas incluye tres elementos esenciales: intercambio de información (personal y médica) entre el paciente y el equipo asistencial, deliberación sobre las distintas opciones, y decisión consensuada.

A modo de soporte durante el proceso de educación del paciente existe lo que se conoce como herramientas de ayuda a la toma de decisión (HATD). Las HATD son una medida complementaria de asesoramiento proporcionado por los profesionales sanitarios, que preparan al paciente y le ayudan a identificar los valores más relevantes para ellos en el proceso de deliberación sobre las opciones de tratamiento que mejor se adecúan a sus necesidades, teniendo en cuenta cómo se sentirá el paciente a corto, medio y largo plazo. Dichas herramientas no deben dirigir al paciente a elegir una opción determinada y no reemplazan el consejo médico, sino que le preparan para poder discutir/revisar las diferentes opciones en colaboración con el equipo asistencial para lograr una toma de decisión compartida coherente con los valores personales y el estilo de vida del paciente, en cumplimiento de las leyes.

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