17/05/2017

TESTIMONIO DEL PACIENTE RENAL "Oscar Franco Eslava"

Conocemos las experiencia vital de un paciente renal

Aunque el camino ha sido difícil pero gracias a la generosidad de su donante, su propia madre, comienza una nueva vida llena de planes y con muchas cosas por vivir

Oscar Franco joven sevillano de 28 años de edad que recibió un trasplante de donante vivo de Mercedes, su madre.

1.- ¿Cómo y cuándo le detectaron su enfermedad renal?
Con tan solo 9 meses, por casualidad en una ecografía, pero no dio la cara hasta los 4 años de edad.

2.- ¿Cómo surgió la idea de que su madre fuese el donante?
Con el injerto del primer trasplante con una función renal muy reducida, me plantearon que en breve periodo de tiempo entraría en diálisis, mi madre siempre lo tuvo presente y fue entonces cuando notifico al médico la decisión.

3.- ¿Qué pensamientos positivos y negativos se le pasaron por la cabeza cuando pensó en su madre como donante?
Pues negativo…el miedo a que le sucediera algo en el quirófano, que la vida que le quedaba por delante fuera peor y le bajara la calidad de vida. Positivo el sentirme tan querido y ver que estaban dispuestos a hacer ese sacrificio para que yo estuviera mejor.

4.- ¿Qué conversaciones hubo entre sus familiares y usted sobre todo este tema?
Pues en principio no lo aceptaba, prefería pasar por la diálisis que poner en riesgo a mi familia, pero luego hablando con ellos entendí que no tengo derecho a decidir por ellos e impedir que me ayudaran y obligarles a verme pasar por malos momentos con la diálisis.

5.- ¿Haber recibido un órgano le ha hecho tener pensamientos de que quizás tenga usted una pequeña “deuda” con su madre?
En absoluto, la “deuda” con mi madre la tengo desde que nací, ya que desde que me dio la vida ha estado ahí para mí siempre. Si en vez de ser mi madre hubiese sido otra persona, evidentemente siempre existirá el agradecimiento por esa generosidad pero la “deuda” como tal no, pues si alguien tiene tanto valor como para dar ese paso es que el amor por el receptor es tan grande que no hay deuda que valga.

6.- ¿Cuáles fueron los mejores y peores momentos mientras estuvo hospitalizado?
El peor es estar separado de mi madre sin verla y sin saber cómo esta, y evidentemente el mejor cuando la volví a ver en el hospital y aunque dolorida, sana y salva.

7.- ¿Cuál es la calidad de vida después del trasplante?
Perfecta, como cualquier intervención he pasado y estoy pasando por un periodo de rehabilitación pero la calidad de vida es excelente, una vida normal.

8.- ¿Cree que cambiará en algo la relación con su madre después del trasplante? ¿En qué cosas cambiará?
No ha cambiado nada, cuando una persona hace algo tan grande no espera nada a cambio, la relación sigue tan bien como siempre. Y como dije antes, en el caso de que no fuese mi madre, el agradecimiento seria eterno pero la relación que fuese se mantendría pues para tomar esa decisión es que ya existía una relación fantástica.

9.- ¿Qué mensaje enviarías a quienes desconocen o tienen miedo a la donación de vivo?
Es duro, el donante sufre bastante dolor y al receptor le invade el miedo a que le pueda pasar algo a esa persona tan importante que decide dar ese paso, pero que ni se lo piensen, para el donante no hay sensación mejor que mejorar la vida de esa persona querida y el receptor recibe un regalo que le posibilita llevar una vida normal de la mano de alguien que lo quiere muchísimo.
¿Duele? Si, ¿Se pasa mal? Si ¿Merece la pena? Muchiiiiisiiimo. Además el dolor se pasa, no dura siempre, pero sin embargo se te pone por delante una vida llena de posibilidades y todo gracias a la generosidad.

Mercedes Eslava, madre del paciente.

1.- ¿Quién y cómo os informo sobre la donación de vivo?
Me informe antes del primer trasplante de mi hijo, el equipo de nefrología infantil, pero como hace 17 años no estaba tan avanzado nos recomendarlo no realizarlo, que esperáramos un poco a que viniese uno de cadáver.
En esta ocasión, yo estaba dispuesta y al fallarle el anterior injerto me ofrecí para las pruebas y poder donarlo en esta vez.

2.- ¿Qué conversaciones hubo entre sus familiares y usted sobre todo este tema?
Yo y mi marido lo tenemos hablado y estábamos mentalizados desde que se descubrió la enfermedad. Empezaron las pruebas conmigo y mi otro hijo al enterarse del proceso se ofreció también. Al ser más joven y hermano las posibilidades eran mayores de compatibilidad, hablamos con el que preferíamos ser nosotros porque somos más mayores y en caso de un fallo lo tendría más en el futuro, pero él quiso hacérselas y fue el más idóneo aunque quedo descartado posteriormente en una de las pruebas.

3.- ¿Qué comentarios positivos y negativos le hicieron sus amistades sobre todo esto antes de la intervención quirúrgica?
Positivos que era muy valiente por hacerlo aunque yo no lo veía tal cual, y ninguno negativo.

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