Informacion SEDEN

13/09/2017

TESTIMONIO DEL PACIENTE RENAL "Manuel Monasterio Pacheco"

Este miércoles nos centramos en la experiencia vital de Manuel Monasterio Pacheco

"Tener una enfermedad renal crónica no ha sido ningún obstáculo para seguir compitiendo que es lo que siempre le ha gustado"

Dirige una empresa de distribución y venta de productos cárnicos en Asturias, está casado y tengo un niño de 11 años y una niña de 8 años. En mi casa desde muy pequeñito me inculcaron el deporte, desde atletismo, bicicleta de montaña, natación, vela ligera, balonmano y mucha montaña con mis padres.
Unos años antes de descubrirme la enfermedad, compartía afición con mi mujer Mónica a las travesías en aguas abiertas. En el año 2007 y con el nacimiento de mi primera hija, dejo un poco el deporte. Estaba agotado, y lo achacaba a los horarios y a que la pequeña no dormía por las noches. Tras varias pruebas médicas, me decían que todo era ocasionado por el estrés y ansiedad; pero tenía fuertes calambres musculares, por el exceso de minerales y había subido mucho de peso por la retención de líquidos.
En diciembre de 2008, me confirman que tengo los riñones de un niño de 5 años, hasta entonces asintomático y en febrero de 2009 comienzo con tratamiento de diálisis en muy malas condiciones durante 8 meses, los días que me encuentro con fuerzas vuelvo retomando poco a poco el deporte.
El 8 de noviembre de 2009 recibo el regalo de mi vida, de una señora mayor fallecida a la que tanto a ella como a su familia, le guardo mi más profundo agradecimiento, aprovechando a tope esta segunda oportunidad.
En el verano de 2010, empecé a fortalecerme con el compromiso de celebrar mi primer cumpleaños volviendo a correr el “Cross Villa de Gijón”, la más famosa travesía de Navidad en el puerto de Gijón, y en 2011 me incorporo de nuevo al trabajo; en lo deportivo, voy aumentando las distancias y mejorando los tiempos. Realizó la media maratón de Gijón, (homenajeado en los 10 km Alcer langreo), realizo la travesía Musel/Gijón de 3.900 metros en mar abierto y hago mi primer triatlón; en el año 2012 corro la maratón de Madrid y empiezo a correr en montaña, retomo nadando con el calendario de travesías asturiano y en el año 2013 la maratón de Barcelona y la media ironman de las Islas Cíes en Galicia con 1.900 natación/ 90km de bici/21km de carrera, como pruebas a destacar ese año.
En 2014, me centro en la montaña, varias carreras por encima de los 30 km y una maratón de montaña de reconocida dureza “La Traveserina” y como guinda El Ultratrail Desafiosomiedo de 86 km y 9450 metros de desnivel acumulado, terminado en 16 horas y 30 minutos, tras superar las duras condiciones de una fuerte tormenta por encima de los 2000 metros de altura en la “Sierra de los Bígaros”, también mi primera Behobia-San Sebastián.
Este año fue de altibajos, en invierno competí en el Campeonato de Asturias de esquí de fondo, pero en primavera tuve que parar y entrenar suave debido a una posible anomalía cardíaca, pero que al final quedó en nada. Esta anomalía, no era tal, simplemente era causada por el gran desarrollo de mi fístula en el brazo izquierdo.
A primeros de julio de este mismo año y tras un mensaje de mi compañero en Deporte&Trasplante España, Francis Sanz Díaz, me inscribo al Ironman “Km Cero” en Madrid, considerado uno de los más duros de Europa. 3,8 km natación/ 17 0km con 3000 metros de desnivel acumulado por la sierra de Madrid y 42 km de carrera con final en la Puerta del Sol en 13 horas y 40 minutos.
También, vuelvo al “Desafíosomiedo” como voluntario y teniendo el honor y la responsabilidad, de ser el cierre de carrera de la prueba de 45 km.
Gracias al deporte las mejoras físicas y fisiológicas son indudables mis analíticas son envidiables, tomo muy poca medicación. Trabajo en un ambiente en teoría complicado para nosotros, cámaras frigoríficas, mucho frío en invierno, sin embargo no enfermo más que cualquiera.
Psicológicamente y después de verme en el fondo, no hay mejor psicólogo que ver que puedes superarte día a día, verme más fuerte y que puedo estar a la altura de cualquiera.
Todo esto es posible gracias a que tengo un gran equipo, mi familia, Mónica, Pelayo y Carmen, que me apoyan. Yo siempre intento compatibilizar mis entrenos al máximo, buscando huecos y aprovechando la ventaja de que duermo poco.
También tengo mucho que agradecer a mi entrenadora y amiga Sonsoles Hernández Sánchez, que a parte de los entrenos me ayudó mucho a tener confianza y a vencer esos miedos que todos tenemos.
Y por último a mis compañeros y amigos de mi equipo “Nun Garres” que siempre me han apoyado.

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