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12/02/2020

"Ley de eutanasia"

por Lola Montalvo

Nuestra colaboradora aborda en su último artículo la Ley de Eutanasia que actualmente está elaborándose en el Congreso de los Diputados.

Eutanasia es un término que viene del griego y significa, literalmente, «buena muerte». Aplicado a la ley que se está redactando y debatiendo estos días en el Congreso, la eutanasia sería el conjunto de actos que se ponen en práctica —eutanasia activa— o aquellos actos que se dejan de llevar a cabo —eutanasia pasiva— sobre una persona que tiene una enfermedad incurable con el objetivo de evitarle sufrimientos físicos y psicológicos; consiste, en definitiva, en hacer lo posible para que muera sin sufrimiento, en el momento que esa persona lo desea porque su situación es grave, irreversible y le hace sufrir; se le posibilita un fin digno y sin sufrimiento.

Esta ley de eutanasia, como es fácil imaginar, es de difícil resolución porque para que sea una buena ley debe contemplar muchos «posibles», muchos imponderables, muchos aspectos éticos y morales que la hagan realmente aplicable sin ambages. Es un reto legislativo y social de enorme calado.
Con respecto a este tema se puede opinar mucho, se pueden argüir todos los razonamientos que uno se pueda imaginar, se pueden plantear todas las diatribas éticas y morales que a una persona le dicte su cabeza o su corazón o su fe, pero lo que no se puede negar es que esta ley hace muchos años ya que es imprescindible, porque surge de una demanda social incuestionable. Esta ley que por fin llega al Congreso da una respuesta jurídica, sistemática, equilibrada y garantista a una demanda social patente.

Pueden consultar la proposición de ley de eutanasia en este enlace:
http://www.congreso.es/public_oficiales/L14/CONG/BOCG/B/BOCG-14-B-46-1.PDF#page=1

El desarrollo de esta ley de eutanasia pretende abarcar todas las posibilidades, de tal forma que posibilite acogerse a ella cuando uno lo desee de forma expresa; abarca una cierta complejidad en su aplicación, de tal forma que evita que personas que no desean la eutanasia sean sometida a ella —supongo que el mayor temor de toda persona que tiene una enfermedad grave—, que posibilita la objeción de conciencia a los profesionales de la salud que somos los únicos con posibilidad de ponerla en práctica, permite que se lleve a cabo en centros públicos y privados… Es decir, es una ley que busca no dejar a la improvisación nada, de tal manera que si una persona no tiene su capacidad cognitiva completa y no ha dejado —mientras conservaba la plenitud de sus facultades cognitivas— recogida de forma expresa y conforme a la norma, que desea acogerse a esta práctica cuando le llegue el momento, no podrá ser sometido a eutanasia. Los requisitos para acogerse son estos (texto literal de la proposición de ley):

? Tener la nacionalidad española o residencia legal en España, mayoría de edad y ser capaz y consciente en el momento de la solicitud.

? Disponer por escrito de la información que exista sobre su proceso médico, las diferentes alternativas y posibilidades de actuación, incluida la de acceder a cuidados paliativos.

? Haber formulado dos solicitudes de manera voluntaria y por escrito, dejando una separación de al menos quince días naturales entre ambas.

? Si el médico o la médica responsable considera que la muerte de la persona solicitante o la pérdida de su capacidad para otorgar el consentimiento informado son inminentes, podrá aceptar cualquier periodo menor que considere apropiado en función de las circunstancias clínicas concurrentes, de las que deberá dejar constancia en la historia clínica del o la paciente.

? Sufrir una enfermedad grave e incurable o padecer una enfermedad grave, crónica e invalidante en los términos establecidos en esta ley, certificada por el médico o médica responsable.

? Prestar consentimiento informado previamente a recibir la prestación de ayuda para morir. Dicho consentimiento se incorporará a la historia clínica del o la paciente.

Por supuesto, la existencia de esta ley no obliga a nadie a someterse a ella… Sucede igual que con el divorcio o el aborto: están ahí para que las personas que lo precisen lo pongan en práctica si es así su necesidad y su deseo, pero no obliga a nadie. No toda persona con una enfermedad grave e incurable o en situación terminal va a acogerse a ella, eso es una realidad. Porque esto es una decisión personal e intransferible. Eso sí, esta ley da solución a lo que con tanto ahínco solicitaron personas que todos conocimos en su día, como Ramón Sampedro, Maribel Tellaetxe o María José Carrasco, entre otros, que pidieron una solución que para ellos llegó por diversos caminos sin que vieran una ley de eutanasia que les ayudara cuando tanto lo necesitaron, cuando repetidamente lo solicitaron.
Todos tenemos nuestra opinión a este respecto y todas y cada una de esas opiniones son respetables, pero la ley es necesaria. Esta ley de eutanasia da amparo a personas que desean aplicar una solución a sus propias vidas y esta ley es tan necesaria, como en su día lo fue la ley del divorcio, la del aborto o la ley de Derechos y Garantías de las Personas en el Proceso de Morir que permite la sedación paliativa —también en su día muy cuestionada y criticada por ciertos sectores de la sociedad—. El de la ley de eutanasia es un debate que no se podía aparcar sine die durante más tiempo, este es el momento de llevarla a práctica. Esperemos que se haga bien.

Para saber más:

ROCÍO GIL GRANDE. RTVE «La ley de eutanasia inicia su camino en el Congreso: claves para su aplicación» Interesante reportaje que aborda varios aspectos de esta ley y que muestra opiniones a favor y en contra. Fecha 11 febrero 2020. http://www.rtve.es/noticias/20200211/ley-eutanasia-llega-nuevo-congreso-claves-para-su-aplicacion/2000328.shtml