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05/12/2017

"Hipertensión Arterial (HTA), nueva definición y nuevas cifras"

Por Lola Montalvo

Nuestra colaboradora aborda la Hipertensión Arterial desde otro punto de vista.

La hipertensión arterial es una de las patologías cardiovasculares más frecuente entre los enfermos con IRC-ERC; ya hemos tratado este tema con anterioridad en este espacio.

Nos encontramos en una situación de Hipertensión Arterial o HTA cuando las cifras de presión arterial sistólica y/o diastólica se encuentran por encima de ciertos límites de una forma mantenida en el tiempo.

Hasta hace relativamente poco las cifras de tensión arterial o TA para considerar que una persona sufre HTA eran superiores a 140 de sistólica y/o 90 de diastólica. Pues bien, la AHA —Asociación Americana del Corazón— y la ACC —Colegio Americano de Cardiología—, ambos de EEUU, han decidido modificar los rangos de tensión arterial a partir de los cuales se debe considerar que una persona sufre HTA. Estas nuevas cifras son (tomado del artículo original, Whelton PK, et al. 2017 High Blood Pressure Clinical Practice Guideline, Hypertension; pp.: 22).

Como vemos en la tabla, publicada en la revista Hypertension, se considera una cifra de tensión normal los valores inferiores a 120/80. Se considera tensión elevada las cifras comprendidas entre 120-129 de sistólica o máxima e inferiores a 80 mmHg de diastólica o mínima.

Tendremos Hipertensión (HTA) cuando nuestras cifras de tensión igualen o superen los 130 mmHg de sistólica y/o igualen o superen los 80 mmHg de diastólica. A partir de estas cifras todo es HTA.

¿Qué supone esta nueva consideración de las cifras de HTA? Incuestionablemente supone que las cifras de enfermos con HTA (incidencia y prevalencia) aumentarán de forma considerable, porque ahora se acepta como HTA lo que hace unos meses era solo una cifra elevada de TA. Solo en EEUU esto supone que la mitad de la población adulta es hipertensa. En el resto de países sucederá algo similar y en España es lógico entender que también.

El objetivo por tanto para los servicios de salud será conseguir que las cifras de TA no suban de 130/80 mmHg como medio teórico de evitar las complicaciones derivadas de la HTA como factor de riesgo para otras patologías como las cardiovasculares o las patologías renales crónicas. Hacer especial hincapié en las cifras de TA elevada va a ser crucial. Y aquí el papel de los enfermeros es indiscutible. Por supuesto, la vigilancia en enfermos con patologías como diabetes, cardiopatías y/o ERC, entre otras enfermedades crónicas, sigue siendo igual de importante.

Me permito aportar mi opinión: ante situaciones como esta la Atención Primaria vuelve a tomar un papel destacado en la prevención y diagnóstico precoz de HTA y sus complicaciones. El papel de los cuidados va a ser primordial dado que no todos los casos de HTA precisan medicación… llevar a cabo una dieta saludable reduciendo ingesta de sal y grasas saturadas —evitando especialmente los alimentos procesados sobrecargados de azúcares añadidos, sal y/o grasas saturadas— , ejercicio físico habitual, evitar y corregir sobrepeso y obesidad, evitar/abandonar hábitos tóxicos… son medidas que tomarán un protagonismo destacado en esta nueva valoración, con lo que el papel de los enfermeros de Atención Primaria recuperan un protagonismo ahogado a base de recortes, a pesar de que las administraciones y servicios de salud siguen adelgazando plantillas y sobrecargando al personal. Los ratios enfermeros/pacientes en España son ridículos y no olvidemos que esto pone en riesgo la salud y la seguridad de las personas que atendemos.

Esta nueva valoración de las cifras de HTA trastocará las estadísticas, eso es lógico dado que ahora se considerará hipertensa a la persona que antes no lo era. Lo que me preocupa es que pueda existir una tendencia a medicalizar una enfermedad de forma generalizada sin ahondar en otras pautas de cuidados que pudieran tener un efecto destacado en el control de la HTA, como se ha indicado más arriba.

Esperemos un tiempo a ver cómo se ajustan las cifras y las medidas adoptadas para el cuidado y tratamiento de las personas diagnosticadas de HTA con estos nuevos criterios. Quizá el beneficio derivado en la salud de las personas que atendemos nos haga felicitarnos en un futuro por estos nuevos cambios que ahora nos sorprenden.