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17/05/2017

"Hemodiálisis Domiciliaria (HDD)"
(Parte I)

Por Lola Montalvo

Nuestra colaboradora se centra en la Insuficiencia Renal Crónica y en la terapias sustitutivas de la función renal conocidas como diálisis.

Cuando un enfermo es diagnosticado de cualquier patología que produzca Insuficiencia Renal Crónica, que vamos a abreviar como IRC, lo que sufre es un proceso crónico en el que los riñones, los dos, dejan de funcionar por completo. En el cuerpo se acumulan, por tanto, todas las sustancias de desecho que en condiciones normales los riñones eliminan y que al estar enfermos ya no lo hace. Estas sustancias son muy variadas, pero entre ellas encontramos creatinina, urea, ácido úrico, urobilinógeno, sodio, potasio y agua, fundamentalmente. Si estas sustancias se acumularan de forma prologada el cuerpo llegaría a intoxicarse y moriría. Hoy día existe un grupo de terapias sustitutivas de la función renal que se conoce como DIÁLISIS, que posibilita que, de forma artificial, se eliminen estas sustancias y el agua sobrante en el que van disueltas. Existen dos tipos fundamentales de diálisis:

1. La diálisis peritoneal, que se realiza mediante la inserción de un catéter —tubo— en el abdomen, alojado en la cavidad peritoneal. Mediante un complejo sistema de introducción de un líquido especial y un sistema de evacuación, se eliminan estas sustancias antes mencionadas. No es el tema de esta entrada y se realizará en su momento un artículo dirigido a explicarlo.

2. La Hemodiálisis: «hemo» significa, «sangre», por lo tanto es la diálisis o limpieza del cuerpo, realizada directamente en la sangre. Los enfermos que deben someterse a Hemodiálisis (HD) tienen que llevar un catéter directamente pinchado en un vaso sanguíneo grueso, sobre todo en el cuello, o bien tienen que sufrir una intervención quirúrgica dirigida a juntar una arteria a una vena; es lo que se conoce como «fístula». Lo que se consigue con esto es que la sangre arterial entre con gran presión y volumen en la vena, así el flujo de sangre en ese vaso sanguíneo será enorme y permitirá la extracción de grandes volúmenes de sangre —unos 300 ml/min—, que pasa a la máquina, y la introducción de un volumen similar de sangre ya limpia en poco tiempo.

Fístula arteriovenosa (FAV) en antebrazo

Esta fístula es una mezcla de una fístula antigua que se dañó por un golpe y una fístula nueva —nueva sutura-puntos—. Por indicación del cirujano, se pudo seguir utilizando la fístula antigua, realizando las punciones (acceso arterial y acceso venoso) por encima de la zona de puntos, en la parte más proximal de la FAV. Una vez retirados los puntos se pudo realizar punciones en todo el recorrido de la misma.

A los enfermos recién diagnosticados se les suele ofertar como terapias sustitutivas o la diálisis peritoneal o la hemodiálisis, esta última siempre en un centro privado concertado con la Seguridad Social. En estos centros, por regla general, al enfermo se le asigna un turno, mañana, tarde o noche, que no es fácil cambiar, aunque el personal que atiende procura respetar el horario laboral en caso de que el enfermo aún trabaje.

Aparte del turno, se le asigna una frecuencia que suele ser de tres días en semana, más o menos cada 48 horas, con una duración de unas 4 horas de media por sesión de hemodiálisis. Además a estas circunstancias hay que sumarle que algunos enfermos viven a kilómetros de su centro de hemodiálisis más cercano y deben trasladarse en ambulancia que transporta a varios enfermos en la misma ruta. Entre la ida, el tiempo de diálisis y la vuelta, estas personas pueden gastar 6 ó más horas del día.

¿Qué pasa con este sistema? Que es muy rígido, es la persona la que se adapta a la organización de los centros de hemodiálisis, aunque en general escuchan a cada enfermo; en este sistema tan rígido es el paciente el que debe regular su vida personal y laboral a la disposición que le marca el centro de diálisis y no al revés. No se tiene capacidad de disfrutar de forma improvisada de su ocio o de su vida personal y laboral. Además, el enfermo debe llevar una estricta y draconiana dieta dirigida a minimizar la ingesta de alimentos ricos en iones —sodio y potasio, calcio y fósforo— que, en algunos casos, roza la malnutrición, sobre todo en pacientes jóvenes con vida activa y que realizan deporte.
Existe una posibilidad para salvar todos estos obstáculos. Hacer la hemodiálisis en casa. Todo el material, la máquina, el equipo de agua, la descalcificadora, el sillón y los consumibles, los proporciona una empresa farmacéutica y los gastos los pasa la Seguridad social, es decir, no tenemos que abonar ni un euro más, porque además, con este sistema la Seguridad Social se ahorra dinero. Para poder beneficiarse de este sistema de hemodiálisis domiciliara (HDD) debemos reunir una serie de requisitos, entre otros y principal que una persona —generalmente un familiar— se responsabilice de pinchar al paciente —aunque muchos enfermos se pinchan ellos solos—, de vigilarlo y de actuar en todo lo que éste precise durante el tiempo de diálisis.

Como es lógico pensar, no todos los enfermos renales cumplen los requisitos, por supuesto. Los pacientes más adecuados para realizar hemodiálisis domiciliaria, son los enfermos que tienen:
• Una situación biológica adecuada.
• Una cierta capacidad de aprendizaje.
• Motivación para realizar la técnica en su domicilio.
• Buen acceso vascular.
• Una persona de ayuda
• Un espacio y condiciones higiénico-sanitarias adecuados

Existen una serie de contraindicaciones absolutas, es decir, que cuando se presenten ese enfermo no podrá optar por la hemodiálisis domiciliaria, y son :
• Paciente sin domicilio o sin disponibilidad de luz/agua
• Paciente con condiciones higiénicas incorrectas (personales, domiciliarias)
• Enfermedades mentales graves (psicosis/demencia) que condicionen imposibilidad para la técnica
• Paciente con convulsiones frecuentes o no controladas
• Paciente pendiente de donación de vivo

Es de entender, por tanto, que se pretende que las personas que reciban este tipo de hemodiálisis, tengan un cuidador y un espacio en su domicilio adecuados y sean capaces ambos de responsabilizarse de este tratamiento y los cuidados exquisitos que requiere antes durante y después de cada sesión de HD.

Las ventajas de seguir este tipo de terapia sustitutiva son muy destacadas, como mejor control de todos los parámetros del enfermo renal (anemia, uremia, creatinina, iones…), mejor control de patologías óseas asociadas, mejor control de complicaciones, mejor nivel de alimentación nutrición… Se pueden hacer más sesiones a la semana y de menor duración, se puede adaptar la HD a las necesidades de trabajo/ocio de cada enfermo renal.

Mejora la calidad de vida.
Cuando alguien se decide a realizar este tipo de terapia en domicilio, el servicio de nefrología que atiende al enfermo se ocupa de todo. Se debe realizar una instalación previa del aparataje (se puede requerir realizar obras de fontanería/eléctrica: poner punto de agua, de desagüe y puntos de luz con diferencial; de esto se ocupa el enfermo) y diversos análisis de agua que establezcan las condiciones idóneas del agua que se utilizará para el proceso. De todo eso se ocupa el hospital o el servicio de nefrología; hasta que esta fase no está completada de forma satisfactoria no se da el visto bueno para el inicio de las sesiones.

{CONTINÚA EN "Hemodiálisis Domiciliaria (HDD)" (Parte II)}

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