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05/06/2019

"Fotosensibilidad: qué es y cuando se produce. Prevención"

por Lola Montalvo

Nuestra colaboradora aborda los diferentes tipos de fotosensibilidad y las recomendaciones para mantener un cuidado adecuado frente al sol.

El sol, todos lo sabemos, puede ser tan beneficioso como nocivo, todo depende de cómo nos expongamos a sus efectos y de nuestra susceptibilidad personal.
Las personas que viven con una enfermedad crónica, por regla general, pueden ser más susceptibles ante los efectos nocivos del sol; pueden sufrir lo que se conoce como fotosensibilidad. Esta sensibilidad a la luz solar se puede diferenciar en dos tipos:

Fototoxicidad, si se producen lesiones similares a las quemaduras del sol, con daño celular directo; supone el 95% de los casos de fotosensibilidad. No se requiere exposición previa, aparecen en las zonas que se han visto expuestas al sol, dado que es un daño directo, proporcional al tiempo de exposición

Fotoalergia: cuando se producen lesiones en la piel pero mediado por una reacción inmune. Requieren una exposición previa. Aparecen en todo el cuerpo aún en zonas no expuestas al sol, dado que es una reacción sistémica, generalizada, sin mediar una relación de tiempo de exposición con respecto a las lesiones.

Todas estas situaciones de fotosensibilidad, entre otras causas, pueden estar mediadas o potenciadas por ciertos medicamentos que las personas con enfermedades crónicas se ven en la necesidad de tomar.
¿Cuáles son los medicamentos que más probabilidad de fotosensibilidad pueden producir? —Tomado de (1) y (2)—

- Antibióticos/antimicrobianos: tetraciclinas, fluoroquinolonas, ácido nalidíxico sulfonamidas, trimetroprim
- Antifúngicos: griseofluvina, ketoconazol
- Agentes cardiovasculares: amiodarona, captopril, diuréticos (furosemida, hidroclorotiazida)
- Antihipertensivos: enalapril, losartan, amlodipino
- Hipolipemiantes: simvastatina, lovastatina, atorvastatina
- Corticoides, sobre todo de uso tópico.
- AINEs: ibuprofeno, diclofenaco, naproxeno, ketoprofeno, nabumetona, piroxicam, celecoxib
- Fármacos para el sistema nervioso: antipsicóticos (clorpromazina, perfenazina), antidepresivos tricíclicos (amitriptilina, imipramina), benzodiacepinas (alprazolam, clordiazepóxido)
- Antihistamínicos: ebastina, lotaradina, cetirizina, clorfeniramina…
- Anticonceptivos
- Hipoglucemiantes orales: clorpropamida, gliburida, tolbutamida
- Otros fármacos: retinoides (isotretionina, etretinato), ciertos quimioterápicos (dacarbazina, 5-Fuorouracilo, vinblastina, metrotexato), vitamina B6, ranitidina
- Perfumes, colorantes y otras sustancias como aceites esenciales
- Inmunosupresores: tacrolimus, ciclosporina,… muy habituales en enfermos trasplantados, enfermos con Lupus, con EII...

Aparte de los efectos propios de fotosensibilidad derivados de la toma de ciertos medicamentos, como los expuestos arriba, los fármacos inmunosupresores también pueden facilitar el desarrollo de ciertos tipos de cáncer en las personas que lo toman, entre otros, los de piel. Ello es derivado del propio mecanismo de acción del fármaco: al disminuir la capacidad de reacción del sistema inmunitario para que no rechace el injerto, también condicionará que sea menos eficaz en detectar y atacar células malignas.
Todo lo expuesto hasta ahora nos lleva irremediablemente a la necesidad de extremar las precauciones en todas las personas en general, pero en las personas que tienen una enfermedad crónica en particular, y en los que toman medicamentos de forma muy especial.

¿Qué se puede hacer para prevenir toda reacción de hipersensibilidad?
Como es lógico imaginar, toda precaución se hace imprescindible.

- Aplicarse crema de protección solar a diario en las partes que se van a ver expuestas al sol, también en invierno. En verano, repetir la aplicación mínimo cada dos horas.
- No tomar medicamentos por nuestra cuenta: es siempre conveniente que consultemos al médico/enfermero/farmacéutico
- Cuidado con la mezcla de medicamentos, sobre todo en los enfermos crónicos que ya toman ciertos fármacos para un proceso de larga evolución. A veces, ciertos medicamentos no se pueden combinar entre sí. Por ello, es mejor peguntar antes de tomar algo por nuestra cuenta e informar al médico de toda medicación que tomemos de forma habitual antes de que nos prescriba un fármaco más. Consulte siempre todas sus dudas.
- Evitar la exposición solar, sobre todo en primavera y verano, en las horas de más intensidad de los rayos solares. Evitar las horas en las que el sol es más fuerte.
- Cuidado con el sol en las pistas de nieve, también hay que aplicarse un factor elevado de protección solar y cubrirse.
- Evitar las fuentes artificiales de luz ultravioleta, es decir, evitar las cabinas de bronceado y, si se usan, aplicarse una crema con factor de protección solar elevado
- Si se toma un medicamento que produce más riesgo de producir fotosensibilidad no exponerse al sol ni a fuentes artificiales de luz UV, y tomar ese medicamento por la noche siempre que sea posible —consultar al médico/enfermero de esta posibilidad—.
- Utilizar prendas que protejan del sol, sombrero, gorras, gafas de sol, ropa de colores adecuados, sombrillas…

Las cremas de protección solar. Cuál es la más indicada (3).
Las cremas de protección solar nos protegen de los rayos ultravioleta (UV), de los que existen dos tipos fundamentales perjudiciales para nosotros: UVA y UVB. Los UVA penetran en profundidad y son los responsables del envejecimiento de la piel y de las alergias solares. Los UVB, más superficiales, son responsables de las quemaduras y del bronceado. Los dos juntos son los responsables del desarrollo de melanomas.

La capacidad de protección de las cremas solares frente a estos dos tipos de rayos UV es lo que se conoce como Factor de Protección Solar o FPS, generalmente en el frasco de crema aparece junto a un número. Ese número suele indicarnos de forma aproximada la capacidad que tiene esa crema de protegernos frente a los rayos del sol comparado a cuando tomamos el sol sin esa crema. Debemos asegurarnos que protege tanto frente a UVA y UVB. Para que los usuarios no se liaran, la Comisión Europea propuso que se clasificaran las cremas en estas categorías:
- Baja: FPS de 6 a 10
- Media: FPS de 15 a 25
- Alta: FPS de 30 a 50
- Muy Alta: FPS 50+

Como se puede ver, hay distintos grupos de protección en base al FPS. ¿Cuál debería utilizar una persona que sufre hipersensibilidad o toma medicamentos que les hace propensos a sufrirla? Lo ideal sería que se aplicaran cremas de protección solar alta o muy alta para minimizar al máximo los riesgos; muy alta siempre que se tenga la piel clara o se tomen medicamentos inmunosupresores que nos incrementen el riesgo de sufrir cáncer.

Se debe aplicar, a ser posible, en casa, en cantidad suficiente que cubra de forma homogénea la piel que va a quedar expuesta. Se debe absorber en su totalidad, no quedar capas de color de crema. En verano y en zonas de especial intensidad solar, repetir cada dos horas. En niños asegurarse de que la crema es resistente al agua y la arena. Los niños pequeños menores de 6 meses no deberían exponerse al sol ni con protección solar. Los de 6 meses a 1 año deben tener especial precaución, su exposición al sol se hará de forma progresiva y siempre con protección adecuada a su edad y situación. Por supuesto, todo esto se lo aclarará el pediatra y la enfermera en las revisiones periódicas del niño. Tampoco está de más preguntar todos estos temas y procurar resolver toda duda que nos surja al respecto.

Hace unos días se publicó un informe de la OCU que indicaba que había ciertas marcas de crema de protección solar que no cumplían los requisitos establecidos para que fueran seguras. Pero el Ministerio de Sanidad aún no se ha pronunciado por lo que, hasta entonces, consulta con el médico, el enfermero o el farmacéutico y no dejes de aplicarte tu crema solar a diario, sobre todo ahora que se acercan los días —durante varios meses— en que más aprieta el sol.

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