01/09/2017

"Esperar"

Por Lola Montalvo

Nuestra colaboradora Lola Montalvo aborda la donación y recuerda que la generosidad de unos, abre las puertas del futuro a otros.

Hace seis meses que espero. Me dieron la noticia, me explicaron lo definitivo de mi enfermedad, tras varias semanas de estar ingresado por una terrible dolencia que, aunque siempre supe que era grave, nunca imaginé que pondría en riesgo mi vida.
El médico no se anduvo por las ramas al contarme lo que sería y lo que supondría desde ese momento mi realidad: necesito un trasplante.

Esas palabras resonaron en mi cabeza durante un tiempo que me resultó eterno, doloroso... Me costaba razonar la cruda realidad de que mi supervivencia se vea supeditada a la circunstancia de que llegue un órgano sano y lo pongan en mi cuerpo para sustituir al mío que ya no hace su función.

Entender que tu vida depende de que en un tiempo no demasiado amplio, en una contrarreloj infernal, se encuentre un órgano sano para que tú puedas tener una segunda oportunidad es algo desolador. Cierto. Una persona que vive, que respira, que piensa, que planea su ahora y su mañana, de repente dejará de tener todo eso. Por vueltas del Destino, ese tirano al que nunca comprenderemos y que regula nuestras vidas a su antojo pero con la exactitud del mecanismo de un reloj, un día esa persona dejará de vivir. Su familia, arrebatada por el dolor de la pérdida, de la noticia aún no asumida, acuciada por la falta de tiempo, sin posibilidad de detenerse a meditar, tomará una de las más terribles y a la vez altruista de las decisiones. Donará sus órganos. Entonces tendré una oportunidad gracias a la más absoluta generosidad que pueda existir: la posibilidad de dar vida.

Entender esto es desgarrador. Terrible, espantoso. Doloroso.

Asumirlo, difícil…

Pero..., pero aun así, ese trasplante supone una nueva oportunidad para poder llegar a tener una vida aceptablemente normal. Una vida como la de los demás, como la de los que, mientras caminan por la calle, viajan en el metro abstraídos en sus pensamientos o trabajan en los campos, ignoran el calvario que me ha tocado vivir.

Debo esperar... y espero.



España es el país más generoso del mundo. En este país se realizan más trasplantes que en cualquier otro país del mundo, impulsados por la generosidad más absoluta, sin que los donantes o sus familias reciban nada a cambio. Hay ciertos trasplantes cuyos órganos no queda más remedio que obtenerlos de personas que ya no viven, como el que he querido reflejar en el texto, algo cotidiano y terrible que muchos desconocen. Pero otros muchos injertos y tejidos, gracias a los avances increíbles de la ciencia, se pueden obtener de personas vivas, que dan un trocito de sí mismas para que otros puedan recuperar la esperanza de una vida aceptablemente normal.

Hasta ahora, como donante vivo, solo se aceptaban a familiares directos del enfermo receptor. En España, desde hace ya unos años, se está poniendo en marcha la posibilidad de que un donante vivo, sin relación alguna con los receptores, pueda donar. Es algo que ya existe en EEUU, por ejemplo. Se le llama «El buen samaritano», creo que una metáfora que se queda corta con respecto a lo que supone donar un órgano o un trozo de tejido para que otra persona pueda recuperar sus posibilidades de vida. El nombre técnico es «donante altruista» y están incluidos en un estricto protocolo de la ONT desde 2010 —Protocolo de donación renal altruista, se puede consultar en:
http://vivorenal.ont.es/download/documentaci%C3%B3n/Prococolo_donaci%C3%B3n_renal_altruista.pdf —.

Sé lo que supone estar en una lista de espera para recibir un trasplante. Vivir pendiente del teléfono, ver que pasan las semanas...

Mi corazón y mi esperanza están con todas las personas y sus familias que viven una situación similar. La generosidad de muchos permite que un día esa espera culmine con éxito y se abra ante ellos la esperanza de una vida mejor. Este mundo no es tan feo como aparenta a veces; hay mucha gente buena que sí piensa en los demás y no duda en ayudar en cuanto tiene ocasión.

Con este, como en todos los artículos que escribo, apoyo y hago campaña en favor de la donación de órganos y tejidos; donar es dar vida.