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05/12/2017

"El etiquetado en los alimentos"

Por Lola Montalvo

Nuestra colaboradora Lola Montalvo centra su artículo en la importancia de saber qué comemos y las sustancias que contienen el etiquetado de los alimentos que adquirimos.



En todos los artículos que he ido compartiendo en esta web he destacado la importancia de que los enfermos con IRC sepan elegir los alimentos que van a consumir. Los alimentos frescos no suelen suponer mayor complejidad salvo la que hace relación a conocer su composición en mayor o medida de nutrientes —como proteínas— o minerales, como sodio, potasio o fósforo. El problema aparece cuando el alimento en cuestión viene procesado o envasado de alguna manera con ingredientes variados que nos complican el conocer a simple vista su composición. Tal como se dejó patente en el artículo anterior, «El fósforo… escondido en ciertos alimentos» encontramos alimentos procesados con una serie de sustancias añadidas de las que demasiadas veces desconocemos su composición real y cómo nos puede afectar en el control de nuestra ingesta en minerales.

Veamos entonces, cómo son las etiquetas de los alimentos, qué deben explicarnos y cómo podemos interpretarlas. Presentan información que podemos considerar obligatoria, es decir, aquellos datos que todas las etiquetas deben recoger en el envasado por ley; e información no obligatoria, que es la que se recomienda incluir pero no es obligatoria por ley el que venga reflejada en la etiqueta. Es obvio el afirmar que esta información es útil para todos los consumidores en general, pero adquiere una importancia muy destacada en el enfermo con IRC-ERC y sus cuidadores a la hora de elegir y preparar sus alimentos.

Por lo tanto las etiquetas nos dan la información al detalle de lo que contienen un alimento envasado; con respecto a la información obligatoria de la composición de un alimento en una etiqueta, podemos clasificarla en dos grupos, que podemos ver en la imagen que incluyo abajo; estos grupos son: ingredientes e información nutricional.
Veamos en cada uno de ellos cómo se estructura esta información
(Se ha consultado la página de AECOSAN: «El etiquetado cuenta mucho»
http://eletiquetadocuentamucho.aecosan.msssi.gob.es/nutricional.html)

Ingredientes.

En el apartado de ingredientes, como es fácil suponer, se incluirán todos los ingredientes que se han añadido al producto para su elaboración final, ordenados en un listado de mayor a menor, es decir, se pondrá primero el que en más cantidad está presente en el producto y a partir de ahí el resto en orden decreciente; toda sustancia o ingrediente que sea un alérgeno, susceptible de producir alergias a personas sensibles, irán destacados, generalmente en negrita (leche, productos con gluten, pescados-mariscos, frutos secos…).

Todos estos ingredientes deben venir expresados en la cantidad neta utilizados o en el porcentaje que ese ingrediente supone en el total del producto. En nuestra imagen vemos, en la parte de la izquierda, que la etiqueta recoge los ingredientes utilizados en la elaboración de este producto envasado.

En este apartado prestemos especial atención a los ingredientes cuyo nombre es esquemático y va precedido por una E y un número (pueden ser ricos en fósforo); los que indiquen aceites vegetales sin especificar o que llevan un nombre como palmitato, palmítico o Elaeis guineensis (pueden y suelen ser grasas saturadas); conceptos como dextrosa o glucosa, productos como la miel, el agave, la melaza, el jugo de caña evaporado y la malta (suelen esconder una composición en azúcares)

Información nutricional

El otro gran apartado de información obligatoria, de gran importancia en el etiquetado, es la que hace referencia a los nutrientes que vamos a encontrar en cada producto. Esta información siempre tiene que venir expresada por peso o por volumen, dependiendo de si el alimento es sólido o su presentación es en forma de líquido; y siempre se expresará esa información en un peso estándar de 100 mg o 100 ml y en el peso habitual de una ración; es más, siempre se debe indicar cuanto peso o volumen de ese alimento es su valor en ración: leche 200 ml, cereales: 30 g; galletas: 2-3 unidades… Muchos alimentos no permiten esta anotación porque no tienen raciones estándar.

¿Para qué se hace esto? El dar un peso estándar a todos los alimentos envasados tiene como finalidad el poder comprobar cuáles son sus estándares de composición y poder comparar la composición nutricional de diferentes productos del mismo tipo de alimento. Un ejemplo:

La OMS recomienda que consumamos alimentos cuya composición en azúcares no sea superior al 10% del producto; lo ideal es que no sea superior a un 5% del total del mismo. Cuando miremos las etiquetas de información nutricional de dos frascos de tomate frito, por ejemplo, como vienen expresados en g de azúcar por cada 100 g de producto, podremos elegir el que mejor se ajuste a esa recomendación, es decir, el que contenga una cantidad de azúcares igual o inferior a 5 g por cada 100 g de alimento… o sea, el 5%

La información obligatoria que debe recoger el apartado de información nutricional, de la etiqueta, aparte de lo anterior, es (recordemos que siempre será por cada 100 g, por cada 100 ml y por ración, si la tuviera, expresada siempre en su valor en peso, volumen o unidad):

? Valor energético expresado en kilojulios —kJ— y kilocalorías —kcal—.

? Cantidades de grasas, grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcares, proteínas y sal. Es importante destacar que se obliga a indicar cantidad de sal y no de sodio, porque ese valor es más real y el de sodio podía desvincular la idea de que el sodio forma parte de la sal. Recordemos que la OMS recomienda que al día no se supere los 5 g de sal (que se corresponde con 2 g de sodio al día) en las personas sanas. En los enfermos con IRC-ERC estas restricciones son mayores aún. Por lo tanto este dato es de vital importancia para poder seleccionar los alimentos que vamos a consumir.

? También puede completarse con la indicación de la cantidad de una o varias de las siguientes sustancias: grasas monoinsaturadas, grasas poliinsaturadas, polialcoholes, almidón, fibra alimentaria, vitaminas y minerales (presentes en cantidades significativas).

? Cuando se facilite la información sobre vitaminas y minerales, se expresarán además como porcentaje de las ingestas de referencia de la tabla por 100 g o 100 ml. Se suele tomar como referencia una dieta de unas 2.000 kcal/día. Por lo tanto, el porcentaje de cada nutriente nos dirá lo que supone en % esa ingesta de vitaminas o minerales en el total de esa dieta tipo o estándar de 2.000 kcal/día.

? No existe obligación hoy día en el etiquetado a mostrar la cantidad de minerales importantes en cierta enfermedades crónicas como las renales, como es el fósforo (P); ello dificulta a los enfermos y sus cuidadores el poder elegir los alimentos más acordes a sus necesidades nutricionales. Ya comentamos en artículos previos que esto se soluciona evitando el consumo de alimentos envasados y procesados, con una composición desconocida en minerales, sobre todo fósforo y potasio, y eligiendo siempre alimentos frescos, sin añadidos y ni conservantes.

Otra información que debe recoger el etiquetado de los alimentos:

- Denominación: qué incluye el envase, expresado de forma clara y reconocible. Es el nombre del producto.

- Cantidad neta: una vez retirados líquidos o añadidos qué cantidad real de producto vamos a encontrar; se expresa en litros, mililitros, centilitros, kilogramos o gramos, según sea el producto.

- Fecha de duración, caducidad o consumo preferente

- Conservación y utilización. Modo de empleo: si se consume en crudo o cocinado, calentado y modo de llevarlo a cabo, si debe tener refrigeración, si permite microondas o no, tiempo de cocción-remojado…

- Nombre de la empresa y dirección

(...)

(CONTINÚA LEYENDO EN EL PDF ADJUNTO)

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