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13/09/2017

"Derechos socio-sanitarios del donante vivo"

Por Lola Montalvo

Nuestra colaboradora aborda desde su experiencia los problemas a los que se tienen que enfrentar los donantes vivos.

Yo soy donante viva de riñón, ya lo he expuesto en otros artículos. Como mi experiencia fue buena, animo a todas las personas que se vean capaz de ello a que realicen un acto de solidaridad similar; eso sí, creo que es necesario que pongamos las cosas en su sitio y veamos que la realidad a la que se enfrenta el donante vivo es demasiadas veces una realidad fea, rayana en ocasiones con un infierno.

Al poco de llevar a cabo mi donación recibí un mensaje de una persona que vive en México y que había realizado exactamente lo mismo que yo, en este caso donando de forma directa a un familiar. A partir de ese momento su vida resultó un calvario. Animo a quien lo pueda hacer a que lea la entrada que escribí en mi blog haciéndome eco de su horrible situación:

«La vida después de donar... ¿se cuida SIEMPRE al donante?»

http://lolamontalvo.blogspot.com.es/2014/09/la-vida-despues-de-donar-se-cuida.html

A modo de resumen, esta persona cuyo nombre es Pablo Salas Vázquez, donó un riñón en vida a su hermana. Estuvo de baja pero su empresa cerró y, a partir de ese instante, no le fue fácil encontrar trabajo dado que no se le consideraba sano o apto al faltarle un riñón. Y la administración de su país no le ayudó. Pablo me pidió ayuda en mi espacio y yo le di la difusión correspondiente dado que tal injusticia había de ser conocida y solventada de forma adecuada. Me parecía injusto tal maltrato social a una persona a la que le faltaba un riñón por llevar a cabo un acto solidario y sacar a una persona de diálisis y de las lista de espera para trasplante.

Cuál es mi sorpresa, cuando hace unos meses descubro que en España los donantes vivos sufren otra forma de maltrato por parte de la Administración Pública; según leo en varios medios, algunos donantes vivos han perdido su puesto de trabajo porque su baja laboral tras la intervención no está motivada por una enfermedad y sus empresas no se lo reconocen.

Pueden leerlo aquí: «Más de 250.000 firmas para que los donantes vivos tengan derecho a una baja»

https://consalud.es/a-fondo/pacientes/mas-de-250000-firmas-para-que-los-donantes-vivos-tengan-derecho-a-una-baja-34857 y también pueden leerlo aquí: «Los donantes vivos de órganos reclaman una baja similar a la de la maternidad» http://www.abc.es/sociedad/abci-donantes-vivos-organos-reclaman-baja-similar-maternidad-201703272124_noticia.html

¿Qué aberración es esta? ¿Estas personas no reciben cobertura en forma de baja laboral y por ello pueden perder su trabajo por donar en vida a un familiar porque su baja no está motivada por una situación de enfermedad? ¿Qué Estado de Derecho puede tolerar tal acto de despotismo en un país en el que los donantes vivos contribuyen de forma incuestionable a reducir las listas de espera para trasplante, siempre demasiado largas y ahorrar en gastos? ¿De verdad hay que recoger firmas para que la Administración entienda que esto es una injusticia? ¿Cómo pueden los ministros de Sanidad españoles hacerse fotos con la ONT y sus logros mientras permiten que sucedan estos atropellos a los derechos de los donantes vivos? Sabiendo esto, ¿con qué cara animamos a los familiares de enfermos en lista de trasplante para que donen en vida a su ser querido? ¿Por qué no se solventa esta injusticia de forma inmediata?

En fin, miles de preguntas sin respuesta… aún. Reitero que los donantes vivos ayudan a sacar a personas enfermas de las listas de espera y a acabar con sus sesiones de diálisis y, en consecuencia, suponen un enorme ahorro para las arcas públicas, siempre tan magras y tan mermadas por los constantes recortes. Yo hago referencia a los donantes de riñón, pero por supuesto se ve afectado todo donante vivo de órganos, como el de hígado.
Es imprescindible que se regule la necesidad de baja laboral de las personas que dan un paso para donar en vivo. Tal acto de generosidad no puede verse gratificado con un bofetón por parte de la Administración que ignora de forma tan flagrante los derechos de los donantes vivos. Instaurar una baja laboral similar a la baja por maternidad sería la solución: abarcar el periodo durante las pruebas previas, en la intervención y en el periodo de recuperación. Tenemos que evitar como sea que los donantes de España y de cualquier otro país, como en México del que es Pablo Salas Vázquez, sufran un varapalo en sus vidas por lanzarse a ayudar a las personas queridas que los necesitan.

Hay que denunciar estas situaciones horribles e injustas, que se conozcan; es necesario sacarle los colores a las administraciones públicas por permitir tal desamparo en sus derechos a los donantes vivos.

Solo si se respetan los derechos —todos los derechos— de las personas que se deciden a donar en vida podremos seguir pidiendo a los potenciales donantes que den ese paso… Enfermos y donantes vivos lo necesitan con urgencia.