14/02/2018

"Cuidados del Enfermo Renal Crónico en Fiestas y Celebraciones"

Por Lola Montalvo y Ana Hidalgo

Quedan pocos días para Navidad y nuestra colaboradora Lola Montalvo y Ana Hidalgo nos dan las claves para que los enfermos renales puedan disfrutar de las fiestas.

El estrés navideño.

Se acercan las fechas Navideñas y llegan las luces de colores, las tiendas decoradas, las calles llenas de gente cargadas con paquetes y regalos. Llegan los días de comer y beber sin parar, de hacer excesos y de empachos. Llegan las eternas sobremesas y las reuniones con familiares y amigos que solo vemos muy de vez en cuando.

Llegan los días de las risas y los nervios de los niños esperando lo que les traerá Papá Noel o los Reyes Magos o ambos a la vez. Pero para muchas otras personas, también llegan los días de los agobios, del desear que pasen pronto estas fiestas, de las depresiones, de la tristeza, si es que se echa en falta un ser querido. 

Uno de cada cinco españoles sufre del llamado «estrés navideño». En esta época los nervios y los agobios pueden alcanzar niveles insospechados. Las circunstancias que más estrés provocan en estas fiestas son: 

- La compra de los regalos en el último momento.
- No saber qué regalar, o verse «forzados» a regalar por compromiso o a acudir reuniones que no se desean.
- La preocupación que conllevan los gastos extras.
- Ir de compras, dar mil vueltas y no encontrar lo que se busca.
- Tomar decisiones de dónde y cómo se van a celebrar las fiestas.
- Los agobios de las preparaciones; tanto de menús, como vestido, peluquería, etc.
- Sentirse forzados a «estar felices» porque es Navidad y es casi una obligación quererse en esta época.

La forma de enfrentarse a estas situaciones no es única y varía según las personas, pero, en general, uno se debe plantear estas fechas teniendo mucha tranquilidad y anticipándose a todo.

Organizarse. Hay que preparar la lista de las compras y de los alimentos que se vayan a necesitar para los menús con tiempo; comprar semanas antes y congelar es una opción para carnes y mariscos. También hay que tener un presupuesto preparado y procurar no salirse de él; para ello ayuda el comprar los productos necesarios cuando aún no es navidad y están más asequibles. Hay que comprar los regalos poco a poco y fijarse una fecha tope. No dejarlo todo para el último minuto.

En estas fechas se reúnen las familias que a veces tienen conflictos. Se hace necesario evitar el hacer comentarios que puedan causar molestias y arruinar las fiestas. Conviene recordar que la manera de pensar de cada uno y las costumbres propias y ajenas no se cambian porque llegue Navidad.

Tener expectativas realistas, no pretender que todo vaya a quedar perfecto y que todo el mundo se vaya a portar a las mil maravillas. Y que algo falle no supone jamás el fin del mundo.

Evitar quedar exhausto. Establecer prioridades y pensar bien el tiempo que dispone tanto uno mismo como la familia.

Planificar un tiempo para estar con nuestra pareja o para estar a solas.

La Navidad puede ser muy relajada si decidimos tomarnos un tiempo para nosotros mismos, pequeñas acciones como salir a caminar, dormir una siesta, hacer respiraciones profundas (un arma ideal contra la tensión y el estrés) cuando creamos estar tensos y disfrutar de un buen momento con amigos, puede ayudar a manejar ese estrés y estaremos así cuidando de la salud de nuestro corazón. También aprender a decir «no» ante planes que nos desbordan es una buena opción para evitar incomodidades y angustias.
En definitiva, paciencia y a disfrutar. 

Preparar el cuerpo para las Fiestas Navideñas

Las fiestas navideñas se están acercando y es una época en la que se consumen gran cantidad de alimentos y bebidas en pocos días; son fechas en la que se dice: «total, si es una vez al año», «en estas fechas todo vale». Los kilos se acumulan tras cada comida o cena y luego tardamos mucho tiempo en perderlos, además de que no es en absoluto sano. Ahora, justo antes de las fiestas, es el tiempo de preparar nuestro cuerpo para los excesos navideños. 

Todavía faltan algunos días, pero ya los anuncios en la tele, los supermercados, y los escaparates comienzan a recordarnos que los atracones navideños se acercan. Turrones, polvorones, mazapanes, mariscos, foie, bombones, carnes con salsa, pescados elaborados... en unas sobremesas interminables, nos esperan cada año para ingerir calorías y más calorías.

Es el momento de evitar los malos hábitos y tomar en cuenta algunos consejos que nos ayudarán a pasar las fiestas de manera más sana y evitando aumentar de peso, los empachos y las sobrecargas en diversos órganos y sistemas (digestivo y renal).

Es conveniente llevar la dieta lo más sana posible, reduciendo la sal, evitando comidas muy elaboradas o con muchas grasas y cocinando al vapor, horno, plancha, papillote, hervido.

Asimismo, no debemos saltarnos ninguna de las comidas. El desayuno será completo para tener la suficiente energía hasta la hora de la comida y la cena será la más ligera, pues por la noche se consumen menos calorías.

Es imprescindible beber mucha agua e infusiones que nos ayuden a arrastrar las toxinas y a facilitar el trabajo al riñón (cuidado con los enfermos que tienen el líquido restringido: no sobrepasar la ingesta de líquidos pautada por el nefrólogo).

Aumentar el consumo de fibras (verduras, vegetales…), pues ayuda a eliminar las toxinas y limpiar el organismo; si se es enfermo ERC no olvidar el proceso de remojado previo de estos alimentos que nos ayudará a eliminar el exceso de potasio y sodio… y cuidado con el fósforo asociado.

Realizar ejercicio es muy importante para quemar calorías y para mantenerse en forma. Ya llegarán las eternas sobremesas, sin moverse de la silla y con la mesa llena de dulces típicos de las fechas. Si no tienes tiempo o posibilidad para ir a un gimnasio, camina... ve al trabajo andando, bájate una parada antes o aparca el coche bastante antes de llegar al trabajo. O sencillamente, sal a andar, da un largo paseo.

Si te cuidas antes de los atracones navideños tu salud y tu cuerpo te lo agradecerán.

Fiestas navideñas: Consejos de alimentación para enfermos renales

Las fiestas navideñas se están acercando y lo más habitual es excederse con determinadas comidas, que son especialmente peligrosas para los enfermos renales. Muchas veces escuchamos «en cuanto pasen las Fiestas, me pongo a dieta», o «cuando pasen estas fechas volveré a mi dieta estricta». Lo mejor para no tener que pronunciar estas frases es intentar compensar los excesos de Navidad y aprender a disfrutar de las comidas sin olvidarnos de nuestras dietas y de los hábitos saludables. Hay que disfrutar de estas fechas tan señaladas sin abusar, con un menú adecuado y sin comer demasiado. No hay que privarse sino comer bien: saber qué se come, vigilar los alimentos ricos en potasio y fósforo y no abusar de la sal ni de los líquidos, algo muy importante para quienes los tengan restringidos.

Los enfermos renales tienen que cuidar la ingesta de alimentos ricos en potasio (turrones, mazapanes, chocolates, mantecados, polvorones, frutos secos). Además, tienen que cuidar el exceso de líquido que a veces acompaña a las comidas de Navidad, ya que pueden desencadenarles situaciones de sobrecarga de volumen, con dificultad respiratoria por insuficiencia cardiaca. También el consumo de sal se dispara en estas fechas —sobre todo en las comidas que se hacen fuera de casa—, por lo que hay que tener cuidado, sobre todo en los enfermos con hipertensión arterial.

En general, un enfermo con enfermedad renal crónica no debe tomar más de dos gramos al día de potasio (2.000 mg). Basta con sustituir la cantidad que tiene una fruta por un trocito de mazapán y otro trocito de turrón. Incluso, es posible tomar las uvas de Nochevieja y un trozo de roscón de Reyes. Si se hace así, hay que evitar los frutos secos, dátiles, pasas, castañas u orejones. Y controlar la cantidad de fruta en esas comidas: o no tomarla o que sea una pieza pequeña de una fruta pobre en potasio.


(CONTINÚA LEYENDO EN EL PDF ADJUNTO)

Descargar documento