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10/09/2019

"Cada vez se diagnostican más infecciones de transmisión sexual (ITS)"

por Lola Montalvo

Nuestra colaboradora se adentra en su último artículo en las infecciones de transmisión sexual y el aumento de sus diagnósticos.

Cada vez se diagnostican más infecciones de transmisión sexual (ITS)
Esta noticia está presente en todos los medios de comunicación en estos días: se ha producido un aumento de los nuevos casos diagnosticados de VIH y de otras ITS; los casos de sífilis se han multiplicado por 6 desde 2001, mientras que se han multiplicado por 10 los casos de gonorrea; la gonorrea, de la que se han registrado en España algunos casos de cepas resistentes a los tratamientos, es la que alcanza la tasa más elevada, con 78,1 casos por 100.000 habitantes, en población de entre 20 y 24 años. Estos datos se pueden consultar en la página del Ministerios de Sanidad, Consumo y Bienestar Social:
http://www.mscbs.gob.es/ciudadanos/enfLesiones/enfTransmisibles/sida/vigilancia/Vigilancia_ITS_1995_2017_def.pdf.

El número de infecciones de transmisión sexual presenta un incremento medio anual del 26,3 % entre 2013 y 2017; número de ITS en 2017 se situó en 23.942, en comparación con los 17.098 de 2016, mientras que el uso del preservativo entre los jóvenes de 15 a 18 años ha descendido del 84 al 75 % entre 2002 y 2018(2).
Las ITS —fuente: (1)— o ETS (enfermedades de transmisión sexual) son aquéllas que se transmiten por vía de transmisión sexual, incluyendo sexo vaginal, anal y oral. Los microorganismos que las producen son variados: virus (VPH o Virus del Papiloma Humano, virus herpes, virus de hepatitis B o C y VIH o Virus de la Inmunodeficiencia Humana); bacterias (Gonococo, Clamidia, Micoplasmas, Treponema Pallidum, Haemophilus Ducrey); protozoos (Tricomonas Vaginalis) y ectoparásitos (ácaro de la sarna o piojo del pubis). Las más frecuentes son sífilis, gonorrea, VIH, virus del papiloma humano, herpes genital y Clamidia.

En algunas de estas infecciones, la transmisión no es exclusivamente por contagio sexual, sino también por vía sanguínea o durante el embarazo al feto (transmisión vertical), como es el caso de las hepatitis B y C, el VIH y la sífilis; otra forma de contagio es por compartir juguetes sexuales. Por ello, en estos casos, una sola infección puede afectar a varias personas. En muchos casos el portador de una ITS no presenta síntomas de ningún tipo que hagan sospechar esa infección por lo que no podemos fiarnos del aspecto externo de una persona para sospechar o descartar que tenga una infección. No son infecciones asociadas en exclusiva a un tipo de nivel cultural o social. Cualquiera puede verse afectado, hombre o mujer.

Es llamativo que se haya producido un marcado incremento del número de infecciones de transmisión sexual cuando una forma barata y sencilla de evitarlas es utilizando el preservativo, pero se ha producido un descenso en su uso. ¿Por qué ha descendido el uso del preservativo? ¿Confianza, desconocimiento, falta de temor ante embarazos no deseados —por tomar ACO o por la fe en la pastilla del día después—, bulos, tratamientos efectivos para infecciones que antes eran mortales, conductas de riesgo, sensación de invulnerabilidad…? El caso es que se ha observado que hay un descenso en el uso del preservativo y parte de la solución de los problemas con las ITS pasa por la prevención, por volver a animar a población a que los use en sus relaciones sexuales.

El preservativo (1) protege de manera eficaz frente a las ITS que se transmiten por fluidos, en las que exista penetración vaginal, anal u oral, como pueden ser gonococo, Clamidia, micoplasmas, tricomonas, virus de la hepatitis B, hepatitis C y el VIH. El preservativo protege de modo parcial, es decir, no es eficaz por completo en enfermedades producidas por VPH o sífilis; estas se pueden transmitir, aunque no exista penetración, pero sí contacto de piel con piel, piel con mucosas, o mucosa con mucosa. El sexo oro-anal y oro-genital que se practica sin protección puede transmitir gonococo, Clamidia, sífilis, herpes y Virus del Papiloma Humano.

Información del Ministerio de Sanidad Consumo y Bienestar Social en relación con las ITS podemos consultarla en este enlace:
https://www.mscbs.gob.es/campannas/campanas19/pdf/ITS.pdf
Me gustaría añadir que otra forma de prevenir las ITS es la educación sexual, es decir, educar a los menores desde el momento en que sean capaces de comprender o en el momento en que ellos empiecen a preguntar. Hay mucha controversia entre los padres y madres con respecto a que los centros educativos enseñen ciertos temas a sus hijos, sobre todo en edad escolar, principalmente en esos temas que hacen referencia a relaciones sexuales y sexualidad. A veces esos progenitores son críticos con el hecho de que sean los centros educativos porque ellos mismos desean llevar a cabo esa educación sexual; otras veces ni ellos mismos suplen esa educación sexual que no se da en las escuelas porque consideran que sus hijos son muy pequeños para asumir cierta información. El caso es que algo se está haciendo mal porque siguen apareciendo casos de ITS entre adolescentes; datos de la vigilancia epidemiológica publicada por el MSCBS.
? Sífilis en menores de 19 años en 2017: 106 casos (2,5% del total)
? Gonorrea en menores de 19 años en 2017: 515 casos (6,3% del total)

Por eso mi campaña personal iría dirigida también a los padres y madres de los niños y adolescentes de hoy y les diría, que, aunque tú creas que no, tu hijo/hija también puede tener relaciones sexuales en la adolescencia. En España, la media de edad de inicio de las relaciones sexuales se encuentra entre los 13 y los 15 años (5). Dales la información que necesitan para decidir el momento adecuado y para protegerse cuando decidan iniciar esas relaciones sexuales... En la calle existen demasiados bulos e informaciones obsoletas y no contrastadas que van a llevar a tu hijo/hija a ponerse en riesgo de sufrir una ITS o un embarazo. Lo mejor es que proporcionemos a nuestros menores la información sexual adecuada a su edad y a su capacidad para ayudarles a prevenir y a actuar con responsabilidad. Entre la familia y la escuela (4) se debe proporcionar a los menores los conocimientos adecuados, una educación sexual que les permita actuar de forma responsable y tomar decisiones sensatas y consecuentes. Si es necesario, las escuelas e institutos deberían dar formación también a madres y padres que lo precisen; a veces nuestro propio desconocimiento en ciertos temas nos impide el poder afrontarlos a la hora de proporcional educación sexual a nuestros menores.

La comunicación entre padres/madres y menores debe ser fluida desde pequeñitos, en un marco de confianza tal que sepamos cuando inician una vida sexual activa, para poder proporcionarles desde la familia la cobertura afectiva, social y sanitaria que puedan llegar a precisar. Sé que lo que expongo a muchos les suena algo alocado e irresponsable. Algunas personas pensarán que con esto estamos estimulando, animando o fomentando el que nuestros menores empiecen cuanto antes las relaciones sexuales, ésas que todos deseamos retrasar en el tiempo hasta que tengan edad suficiente para saber lo que hacen. Pero nuestros hijos e hijas van a buscar información donde sea si nosotros no se la damos. Y esa información la van a obtener de sus amistades, de internet, de otros adultos más cercanos, de medios no controlados o del porno, información sesgada y, demasiadas veces, errada que los pueden llevar a verse en una situación de enfermedad, riesgo social o embarazo. Mejor que seamos nosotros los que les ayudemos a andar ese camino. Por ello mi campaña la hago extensiva a las familias, a los niños y niñas en edad escolar y también a progenitores.

La campaña del Ministerio de Sanidad presenta el siguiente folleto que anima al uso del preservativo dado que es uno de los mejores medios para evitar las ITS —masculino— y los embarazos —femenino—:
https://www.mscbs.gob.es/campannas/campanas19/pdf/Preservativo.pdf

(Sigue leyendo en el artículo adjunto)

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