10/04/2019

“Las vacunas que salvan vidas”

por Lola Moltalvo

Nuestra colaboradora aborda en su último artículo la importancia de las vacunas y los falsos mitos que las rodean.

Antes del descubrimiento de las vacunas, la gente moría, en su gran medida, por enfermedades infectocontagiosas muy comunes como la gripe, el sarampión, la viruela, la difteria, el tétanos… La tasa de mortalidad infantil en España era enorme a principios del siglo XX; ya en los años 30 se redujo considerablemente gracias a la utilización de las primeras vacunas de la viruela y a mejora de condiciones higiénico-sanitarias generales; estas tasas de mortalidad infantil fueron disminuyendo hasta llegar a ser una de las menores del mundo a principios del siglo XXI. Las vacunas han tenido mucho que ver en este logro, dado que redujeron de forma considerable la mortalidad derivada de patologías infecciosas desde la implantación de la vacunación sistemática en los años 60 y 70. Hoy día la viruela se considera erradicada a nivel mundial desde 1979, gracias a la vacunación masiva que se llevó a cabo durante más de un siglo. La poliomielitis estaba en vías de ser erradicada, aunque aún no se ha logrado. En España no hay casos nuevos desde hace mucho tiempo; Europa y América se consideran libres de esta enfermedad desde hace más de 17 años
—AEP, Poliomielitis, mayo 2018
https://vacunasaep.org/profesionales/enfermedades/poliomielitis—.
Sarampión y rubeola se consideraban enfermedades casi erradicadas en 2018 en España según la OMS —los pocos casos diagnosticados eran importados—, pero ha habido un rebrote de sarampión en los últimos meses que nos ha vuelto a poner en alerta.

En definitiva, enfermedades infectocontagiosas que producían altas tasas de mortalidad y secuelas, han descendido su incidencia/prevalencia de forma notable gracias a las mejoras de medidas higiénico-sanitarias y a la vacunación masiva de la población, sobre todo mediante la aplicación de forma sistemática de un cuidado y revisado calendario de vacunación infantil… que por fin amplía su inclusión a la población adulta.

Supongo, y así lo creo en realidad, que las personas con ERC que llevan terapia renal sustitutiva en forma de hemodiálisis o diálisis peritoneal no ponen en duda la necesidad de estar al día en sus vacunas de tétanos y hepatitis B, porque saben y entienden el riesgo que supone para su seguridad no estar correctamente vacunados, realizando de forma periódica una estrecha vigilancia de su titulación de anticuerpos respecto a estas dos patologías. Entiendo, igualmente, que tanto enfermos con ERC en terapia renal sustitutiva como trasplantados —así como enfermos con patologías cardiacas, Asma, EPOC, …— no dudan en la necesidad de vacunarse todos los años de, al menos, la gripe estacional y de todas aquellas vacunas que los protocolos establezcan como adecuados. La ciencia demuestra que su eficacia es alta y que evita graves enfermedades en personas susceptibles, como lo son los enfermos crónicos y los trasplantados.

Bien, hace años ya que ciertos grupos «antivacunas» o «anti-vaxxers» hacen campaña precisamente contra las vacunas, lanzando explicaciones con escaso valor científico que pretenden tumbar, o simplemente obviar, los argumentos científicos que las respaldan; también existen personas que no rechazan las vacunas por completo pero que dudan sobre alguna de ellas o su absoluta necesidad. Parece increíble pero los argumentos de los antivacunas se han hecho virales y ruedan por las RRSS a la velocidad de la luz consiguiendo que muchas personas crean su «lógica» y rechacen la administración de vacunas no solo en ellos mismos, sino en sus hijos; de esta forma, los movimientos antivacunas han sido incluidos por la OMS como una amenaza para la salud, junto al ébola o al cambio climático y la contaminación, entre otros. Esa magnitud ha conseguido movimientos como éstos.

Cualquier movimiento antivacunas argumenta una serie de ideas que tienen el poder de generar miedo en la población que los escucha o les lee, y logra sumarse adeptos o personas dudosas de su beneficio y seguridad. Un factor que ayuda a que tengan más repercusión es el hecho de que muchos famosos, nacionales e internacionales, se han manifestado acérrimos antivacunas, hecho que posibilita que este movimiento tenga más seguidores aún. No se puede descartar tampoco el factor informativos: a veces los medios proporcionan datos o informaciones no contrastadas o invitan a divulgadores cuyos argumentos antivacunas no son contrastados o rebatidos por la otra parte, la de los profesionales de la salud/ciencia.

Los casos de sarampión han crecido un 400% en Europa entre el 2016 y el 2017, según datos de la OMS —El País. Febr.2018: «Los casos de sarampión en Europa aumentaron un 400% en 2017» 35 muertes y 21.000 afectados. https://elpais.com/elpais/2018/02/21/mamas_papas/1519216950_438173.html —. Hacer caso de los antivacunas nos pone a todos en un serio peligro, porque el beneficio de las vacunas reside en generar una protección de grupo, lo que se conoce como «inmunidad de grupo», de tal forma que el microorganismo no avanza cuando muchos individuos están inmunizados, lo que protege a toda la población en general. Si dejamos de vacunarnos, enfermedades que ya estaban controladas, volverán a campar a sus anchas y a generar estragos.

Bien, ¿cuáles son los argumentos de los antivacunas? La verdad es que son múltiples: desde que las vacunas producen autismo, que producen efectos secundarios fatales o que los programas de vacunación son una estafa, entre otros muchos. Ante estos argumentos —cuyos intereses no están demasiado claros— los profesionales de la salud y la ciencia enarbolan explicaciones basadas en la evidencia científica que las desmontan una a una; pero sus mensajes, aun siendo difundidos por los mismos cauces, no son tan virales como lo son los que lanzan estas campañas antivacunas. Existen en RRSS muchos profesionales de la salud y la ciencia que se dedican día a día a desmontar estos argumentos basados en ideas falsas: enfermeras, matronas, médicos, pediatras, farmacéuticos, biólogos... Entre ellos, destaco a Azucena Santillán, enfermera hospital Universitario de Burgos, doctora, experta en EBE y docente, que hace unas semanas ha publicado un artículo junto a Ignacio Rosell, médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública y profesor de la Universidad de Valladolid, titulado: «Discurso antivacunas en las redes sociales: análisis de los argumentos más frecuentes» , en el que analizan y exponen los argumentos manifestados en RRSS por los que están en contra de las vacunas y dan las explicaciones que desmontan esos argumentos. En el esquema adjunto se pueden ver ambos: argumentos de los antivacunas y explicación de la ciencia a los mismos.

En RRSS menudean bulos de todo tipo, y los bulos en salud son de los que más atención genera dado que la prevención de las enfermedades y el cuidado de la salud es algo que nos importa a todos. Las campañas antivacunas están teniendo mucha repercusión y, por su capacidad de desencadenar desconfianza y por el daño potencial que puede derivar si se hace caso de sus falacias, han sido consideradas por la OMS como una amenaza para la salud de todos.

Si tienes alguna duda sobre las vacunas o sobre cualquier otra circunstancia relativa a nuestra salud pregunta a tu enfermera, a tu médico, pregunta a los expertos y a la ciencia… pregunta a los que saben, a los que conocen los datos, a los que te pueden explicar los peligros reales o no, los riesgos, las contraindicaciones, los efectos secundarios. Parafraseando una idea que leí en las redes sociales —desconozco la fuente—, la peor vacuna es la que no se pone.
Para saber más:

? Santillán, A. y Rosell, I. Discurso antivacunas en las redes sociales: análisis de los argumentos más frecuentes. Tiempos de Enfermería y Salud. Nº5. 2018 https://tiemposdeenfermeriaysalud.es/journal/article/view/15/6

? OMS. Preguntas y respuestas sobre inmunización y seguridad de las vacunas. Abril 2018 https://www.who.int/features/qa/84/es/

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